
Las superficies de césped artificial se están extendiendo como la hierba, clara señal de la satisfacción de sus usuarios y del compromiso con el medio ambiente en cuanto a consumo de agua y fertilizantes. Los campos de fútbol fueron el primer paso, continuando su expansión por los campos de golf y jardines particulares. Actualmente está llegando a las ciudades a través de la administración pública gracias al increíble ahorro y bajo mantenimiento que suponen, aplicándolas en rotondas, parques y tramos ferroviarios.
Los habitantes de las ciudades no se han quedado atrás y han descubierto el enorme potencial del césped artificial, que en la actualidad tiene un asombroso parecido y tacto de la hierba natural. Aplicado sobre terrazas y jardineras en zonas de sombra, cualquiera puede tener un jardín o incluso un campo de golf en casa. En áticos y terrazas altas el efecto es espectacular estéticamente y muy práctico para los niños y mascotas.
El adecuado drenaje y ligereza del césped sintético de calidad como el Verdalia Bermuda, evitan cualquier problema de humedad o sobrecarga en las estructuras de los edificios. La instalación es rápida y limpia, sin necesidad de adhesivos ni tornillos que puedan afectar el recubrimiento de la terraza.Disfrutar de la naturaleza, o al menos del agradable confort que nos aporta el césped está haciendo más acogedoras nuestras viviendas y mejorando el aspecto de las ciudades, sin que ello suponga un gasto en recursos naturales o una agresión al medio ambiente.
